Sobre el fondo azul de las paredes se dibujan las puertas tostadas a las que asoma la chica de azul sobre cuyos hombros una melena amarilla (paréntesis luminoso de una cara triste de costumbre) usa pinzas azules y rojas y amarillas para tender ropa azul cuando una camiseta roja se cuela en la colada como señal de alegría en el universo triste de las cuerdas.