Gula y lujuria juntas y nadie se inmuta. La pasión incontrolada de los perros entre las mesas del merendero pasa inadvertida para los comensales que tragan con vino barato una sabrosa parrillada. Sexo y comida, instintos básicos para un ser vivo que los prejuicios morales obligan a esconder y a los que los animales, libres de toda culpa, obedecen sin pudor.
Mercedes — 31-07-2005 12:57:17