Cubierto de negro el cuerpo y negros los pensamientos, los vecinos de Almeida se congregan en la calle para llorar en público la muerte de Jesucristo. Oscuros personajes que quizá a la luz del día no parecerían tan siniestros pero que en la noche invernal de la villa lusa se asemejan a los personajes fantásticos de las películas de terror, de esos que cuando aparecen en las pantallas parecen inventados pero tremendamente reales en esta procesión de Semana Santa.


