"Cosas antigas, aqui so ha muitas cosas antigas..." repite incesante esta mujer mientras enseña a la velocidad de una luz que no enciende el pequeño museo etnográfico del pueblo; el visitante, aburrido de objetos muertos, busca en esta inmensa mirada azul el pasado que aún vive en su memoria imposible de encontrar en un museo que sólo acoge "cosas antigas".