Más de cien años llevan estos rojos ladrillos componiendo un muro que vio los primeros años del artista; quizá jugase Pablo a dejar garabatos entre esos huecos que hoy comparten espacio con la negra pizarra que forma el alcorque del centro. A pesar del pedernal del suelo no es frío el ambiente de esta plazuela pues el sol y el verde se encargan de dar vida.
kTzAR — 15-04-2005 00:30:58