El mar es más que un paisaje,
también es un sentimiento,
es un corazón que late
negándose a seguir muerto;
no rinde más obediencia
que la que exigen los vientos,
no lo sujetan cadenas
ni se detiene ante el fuego.
A por el mar,
a por el mar que ya se adivina.
A por el mar,
a por el mar, promesa y semilla
de libertad.
A por el mar, a por el mar.
Luis Eduardo Aute