Camino de la almazara,
camino del olivar,
¡cuántas cargas y costales
pal poco aceite que dan.
Llueven aceitunas en enero; su brillo se confunde con el sudor del vareador que trabaja de sol a sol para que, apaleada la aceituna llegue a la almadraba donde viajará en escalerás mecánicas antes de ser molida.