Rosarios de coleteros, fotos de espíritus, poemas al cielo, dinero jubilado, corazones de cera, piernas de latón, muletas ya inútiles, promesas cumplidas, plegarias anheladas... La Virgen del Castillo recoge los sueños de los serranos que suben hasta la ermita para rezar a su reina cargados de esperanza.