Recordando la felicidad pasada olvida el orgullo, olvida los compromisos y las dudas de él y toma el teléfono. Sin dudarlo un segundo marca su número para decirle, tan fuerte como le permita la voz temblorosa, que le ama como jamás ha amado a nadie y que se niega a renunciar a su calor.
Tuuuuuu. El corazón se acelera. Tuuuuuu. La gente del bar se vuelve borrosa. Tuuuuuu. Desaparece todo alrededor. Tuuuuuu. Flota. Tuuuuuu. Tiembla. Tuuuuuu. Busca justificaciones al silencio. Tuuuuuu. Desespera. Tuuuuuu. Llora. Tuuuuuu. Cuelga.
El bullicio del bar vuelve a ocupar el vacío en que se había sumergido y emerje de nuevo a la realidad: él no quiere estar.